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Cómo gestionar la economía doméstica

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Tener unos conocimientos financieros básicos y aplicarlos en tu día a día es un aspecto clave a la hora de gestionar la economía doméstica. Este conocimiento te servirá no sólo para cumplir tus objetivos económicos y financieros a largo plazo, sino también para controlar tu situación en el día a día y asegurarte de tener una buena salud financiera, que evite dolores de cabeza en el futuro

Economía doméstica: conoce tu situación financiera

El primer paso a la hora de gestionar la economía doméstica es tener una idea clara de cuál es la situación en la que nos encontramos. Para ello, existen diferentes herramientas que nos servirán para el análisis y el diagnóstico de nuestra salud financiera:

Control del gasto

El primer y más básico análisis para analizar nuestra economía doméstica es un control de nuestros ingresos y gastos. Con ello, podremos categorizar nuestros gastos (hipoteca, alimentación, suministros, compras, ocio, créditos…) de manera que podamos conocer bien en que se va nuestro dinero. A continuación, tendremos que analizar estos gastos. Para ello, lo que haremos será clasificarlos en cuatro categorías:

  1. Gastos fijos y de primera necesidad: Esto sería lo básico para vivir como vivienda, comida, suministros, higiene personal, transporte y educación.
  2. Gastos fijos necesarios: Son gastos importantes pero que no por ello satisfacen necesidades vitales, como puede ser un seguro de decesos. Por otro lado, aunque comprar ropa nueva es necesario, no es algo vital que no se pueda posponer como sí ocurre en la primera categoría.
  3. Gastos extraordinarios e imprevistos: Son aquellos con los que no contábamos a priori. Se puede tratar de reparaciones del hogar o el coche, un urgencia con el dentista, etc. Para estos gastos es importante contar siempre con un remanente de ahorro, del que hablaremos más adelante.
  4. Gastos prescindibles: Son todos aquellos que, dependiendo de la situación, podemos hacer o no. Sobre todo son gastos referidos a ocio, viajes o restauración. Los hay pequeños, como Netflix, y otros más grandes como unas vacaciones. Pero siempre hay que tener en cuenta nuestro presupuestos antes de decidir o no gastar nuestro dinero en algo dentro de esta categoría.

Calcula tu patrimonio

Una vez tenemos clara la estructura de nuestros gastos, otra parte importante es alejarse y ver la foto “panorámica”. Para ello debemos calcular nuestro patrimonio a día de hoy. Se trata de hacerse preguntas acerca del valor de nuestros bienes y posesiones, por ejemplo: ¿Cuánto valen mi casa o mi coche a día de hoy? ¿Tengo algún objeto de valor que pueda haber aumentado su precio con el tiempo, como un cuadro o una joya?

Este tipo de preguntas te permitirán conocer el valor de tu patrimonio, una vez sumadas todas esas cantidades. Es importante recalcar que el valor de los bienes y posesiones es cambiante y puede subir o bajar, por lo que es conveniente hacer este ejercicio periódicamente.

Balance de deudas

Una herramienta muy importante en el ámbito empresarial y que nos puede ser útil a la hora de conocer nuestra situación financiera es el balance general. En él plasmaremos nuestros activos (bienes, posesiones y activos financieros como acciones y saldo en cuentas) y nuestro pasivo, o nuestras deudas a corto, medio y largo plazo.

Básicamente, si nuestro activo y nuestro pasivo no coinciden, malo. O hemos hecho mal el balance, o tenemos un problema financiero importante.

Por ejemplo, si el restante que debemos de hipoteca y el valor de venta de nuestra vivienda sale negativo (la vivienda vale menos que el dinero que todavía debemos), será un momento de plantearse si mantener esa posesión beneficia nuestra economía doméstica o se ha convertido en un lastre con los años.

Algunas preguntas para una buena economía doméstica

Para asegurarnos de tener una buena salud financiera, es conveniente hacerse preguntas:

  • ¿Estoy gastando más del 80% de mis ingresos? En tal caso, quizás tengamos poca capacidad de reacción frente a imprevistos, además de estar ahorrando poco.
  • ¿Suponen los préstamos más del 30% de mis ingresos? Si te encuentras en una situación de sobreendeudamiento, cualquier imprevisto se te puede hacer muy cuesta arriba, si no catastrófico financieramente. Quizás podamos plantearnos refinanciar la hipoteca o la dación en pago, si la situación es más dramática.
  • ¿Tengo ahorros para vivir al menos 6 meses sin ingresos? Es cierto que existen las ayudas del paro, etc. Pero tener un colchón que te permita asegurarte disponer de liquidez en caso de necesidad, es tan necesario como importante.
  • ¿Tengo cuentas en descubierto o falta de liquidez? Tener un saldo negativo nos puede costar una suma importante en comisiones, por eso es importante evitarlo a toda costa asegurándose de que cada cuenta tenga el dinero necesario para hacer frente a sus gastos habituales y algún posible imprevisto.

Economía doméstica: elabora un plan

Una vez tenemos clara nuestra situación financiera, el siguiente paso será buscar una meta o un objetivo a cumplir. Ésta puede ser a medio, corto o largo plazo, y probablemente esté muy influenciada por las conclusiones de nuestro análisis. Es por eso que la toma de decisiones y el seguimiento rutinario son tan importantes a la hora de afrontar la gestión de la economía doméstica: porque si no la dominamos nosotros, acabará dominando ella nuestra vida.